
Frío seco, sol fijo y una agenda que no para: te contamos qué hacer en San Juan durante el receso de invierno, de los planes en familia a las escapadas a la cordillera.
En julio San Juan se pone lindo de una manera rara. Hace frío, sí, pero seco y con sol, así que el plan no es encerrarse: es salir. Mientras medio país se llena de paraguas, acá el cielo aguanta despejado y la ciudad se llena de teatro, peñas y ferias que aprovechan que los chicos están de receso.
No esperes nieve en el centro, eso es cosa de la cordillera. Lo que tenés es una semana fresca y soleada para hacer todo lo que normalmente queda pendiente, desde una vuelta por el campo hasta una noche de folklore. Te armamos la lista.
Julio en San Juan es invierno soleado: cielos de libro, frío seco y la cordillera a mano. La época justa para el turismo de naturaleza y los planes en familia.
Valle de la Luna, Calingasta, Barreal. En invierno el campo sanjuanino se disfruta sin el calor que parte la tierra en verano.
Teatro infantil, museos y actividades que se arman especialmente para la semana de vacaciones.
El Bicentenario, el Sarmiento y el Cine Teatro Municipal tienen funciones casi todas las noches del receso.
Folklore cuyano, guitarra y empanada. Las peñas son el corazón del invierno sanjuanino.
De emprendedores, artesanales y de comida. Buen plan de tarde cuando aprieta el frío.
El invierno sanjuanino tiene ventajas que no todos conocen.
San Juan tiene sol buena parte del año, y julio no es la excepción. Cielo despejado y luz que le queda bárbara a cualquier salida al campo o a la montaña.
El calor de verano (que pasa los 40°C) quedó atrás. En julio caminar el Valle de la Luna o subir a Barreal es cómodo: ni te cocinás al sol ni te morís de frío en el valle.
Durante el receso, museos, teatros y ferias arman programación para chicos. Es la época del año en que más planes hay para hacer con los más chicos.
El invierno es de los mejores momentos para la astronomía acá. La zona de El Leoncito, en Barreal, tiene unos de los cielos más oscuros del país, y las noches despejadas de julio ayudan.
Un esquema posible para acomodar los días según las ganas (y el clima).
La capital es chica y bien cuadriculada (se reconstruyó así después del terremoto del 44), o sea que se recorre fácil. Arrancá por la Casa Natal de Sarmiento y el Convento de Santo Domingo con la Celda de San Martín, y dejá la tarde para la peatonal y el Parque de Mayo con los chicos.
El Parque Ischigualasto, Patrimonio de la Humanidad, está a unos 330 km de la capital, camino a Valle Fértil. Son unas 3 o 4 horas de ruta, así que conviene salir temprano o dormir una noche en la zona. El circuito se hace en vehículo con guía y lleva varias horas. En invierno se disfruta más que nunca: nada del calor de enero (igual llevá algo de abrigo, que al caer la tarde refresca feo).
Barreal, en Calingasta, tiene la Pampa del Leoncito para hacer carrovelismo y uno de los cielos más limpios del país para mirar las estrellas, ahí está el complejo astronómico El Leoncito. La cordillera nevada de fondo en invierno es otra postal, distinta a la del verano.
Hacia el norte, en Iglesia, están las termas de Pismanta, agua caliente en pleno paisaje de precordillera. Está a varias horas de la capital, así que no es plan de ida y vuelta en el día: metelo solo si tenés una noche para quedarte por la zona.
Acá entra Yendly. Teatro en el Bicentenario y el Sarmiento, folklore en las peñas, festivales para los más chicos: en julio hay función casi todas las noches. Fijate en /esta-semana qué hay durante el receso y armá la vuelta.
Hay dos grandes planes que se combinan. Naturaleza: el Valle de la Luna (Ischigualasto), Calingasta y Barreal con el cielo de El Leoncito, y las termas de Pismanta si llegás al norte. Y ciudad: teatro en el Bicentenario y el Sarmiento, peñas folklóricas, ferias y actividades para chicos que se arman para el receso escolar.
En la ciudad no. San Juan capital tiene inviernos fríos pero soleados, y rara vez baja de 0°C. La nieve cae en la cordillera y en la altura, así que la ves yendo de excursión a la zona de Calingasta o a los pasos cordilleranos, no en el centro.
Sí, y bastante. El invierno es soleado y fresco, muy distinto al verano que se va arriba de los 40°C. Ese clima hace ideales las excursiones largas al Valle de la Luna y los recorridos por la cordillera, y como hay menos turismo que en verano, solés encontrar los lugares más tranquilos.
No. La Fiesta Nacional del Sol es en febrero, en pleno verano: es el evento más grande de la provincia, con grandes espectáculos y un cierre multitudinario. Julio es el receso de invierno, con una movida orientada a la naturaleza y a los planes en familia. Son dos momentos muy distintos.
El Parque Ischigualasto está a unos 330 km de la capital, en Valle Fértil, más o menos 3 a 4 horas de ruta. El recorrido dentro del parque se hace en vehículo con guía y suma varias horas. Lo más cómodo es dormir una noche en Valle Fértil o cerca, aunque hay quienes lo hacen en el día saliendo bien temprano.
Sí. En el receso, los teatros y espacios culturales arman obras infantiles, talleres y actividades al aire libre, muchas gratis. Lo más práctico es revisar la sección de planes para chicos en Yendly (/categoria/kids) para ver qué hay en la semana puntual de vacaciones.